Llorar no es fácil.
Desde que nacemos nos enseñan a ser fuertes como arboles en la tormenta, pero muchas veces la angustia invade nuestro cuerpo y a lo lejos se escucha "Debes ser fuerte" "Llorar es de débiles"
Muchas veces las cosas que perdemos o defraudan nuestra vida son irreemplazables y no podemos repararlas.
Nuestras seres queridos pueden aliviarnos el dolor y ayudarnos a soportar las perdidas. Ellos, que nos conocen más que nadie, saben de nuestras alegrías y tristezas.
Así que no pidamos permisos para llorar, la vida no se basa en mostrar siempre nuestra fortaleza sino en saber aprovecharla en momentos oportunos!
"No hay mayor causa para llorar que no poder llorar" Séneca
Rosee




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